Con el permiso de todos, y como maestra de Lengua, voy a dedicar en el blog unas palabras para dos queridas docentes que tuvieron que dejar nuestra institución.
Hoy, sin darme cuenta estuve nostálgica y pensé en simples acciones como dormir, despertar, soñar, amar, lograr, perder, ganar, llegar y partir, éstas dos últimas palabras hicieron que pensara en nuestras colegas, Magui y Sonia, quiénes, sutiles como hojas de otoño se fueron de nuestra querida escolar, ya no están en nuestros momentos escolares, entre ruidosos guardapolvos blancos que gritan y se agitan durante la jornada escolar.
Cada una tomó un camino diferente, Magui, su merecido descanso, de ella extrañaremos su simpleza, su rostro siempre sonriente, su dulce andar en bicicleta, ¡cuántas anécdotas atesorará en su corazón!, y Sonia, se trasladó, su partida nos sorprendió, no la esperábamos, pero cabe recordar que somos instrumentos de Dios ,y seguramente Él tiene un plan, un proyecto nuevo, de ella recordaremos su gestión, su gran amor por la Mariquita, seguro que en un rincón de su corazón estamos y estaremos siempre, pero debes saber, que en la escuela también dejaste huella y eso es más que importante.
Seguiremos día a día escribiendo nuestra historia, en ese sorprendente y maravilloso libro llamado VIDA.